Habia una vez un hombre,era un buen hombre,fornido,trabajador y muy dedicado a su Jardin.Era un jardin precioso con la flores mas exóticas que puedan venir a tu mente.El hombre salia todas las mañanas a trabajar y de regreso llegaba de prisa para asegurarse que todas las flores de su jardín estuviesen bien,se aseguraba de protegerlas del sol,del exceso de lluvia, de la temperatura,de podarlas en temporada.Cada vez que podía les hablaba o les cantaba y eso alegraba muchisimo a las Flores.Ellas lo amaban y el a ellas.En el armario de su recamara se encontraban todos los pares de botas que el habia calzado desde que era un recien nacido.En ocasiones,por algun motivo cuando el buen hombre se levantaba,iba tan de prisa a su trabajo que se ponia algunas botas que habia calzado en el pasado y por consecuencia le apretaban generandole un malestar que el no podia deducir la razón,pero que lo ponia de muy mal humor.Salia de su casa brincando y maldiciendo muy apurado,sin percatarse que al caminar pisaba algunas flores de su tan amado jardín,dejandolas sin vida.En otras ocasiones llegaba tan tarde y tan cansado de su trabajo que;caia dormido en medio del patio antes de entrar a su casa,
ese hombre tan grande descansando sobre sus fragiles y hermosas flores.Al despertarse no podia dar credito a lo que sucedia.De nuevo habia causado la muerte de sus amadas flores.Ante tal espectaculo algunas de ellas emigraron al jardin del vecino,otras se quedaron paralizadas y jamas volvieron a florecer,las ultimas emigraron al campo.El hombre lloro y lloró por siempre la pérdida de su majestuoso jardín,sin comprender porqué amándolas tanto a su vez les causaba la muerte.
Algunas veces soy el hombre fuerte y fornido que cae sobre sus queridas flores,
Otras me siento como las flores que quedan petrificadas,
Hoy siento ganas de Emigrar al campo.



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